FESTIVAL INTERNACIONAL DE LAS ARTES ESCÉNCIAS DE LA REGIÓN DE MURCIA OTRO 2009
La razón blindada.
Compañía Malayerba (Ecuador).
Dramaturgia y dirección: Arístides Vargas.
Entrevista con Arístides Vargas realizada por José Bote

- ¿Es tu primera visita a Murcia?
Es la primera vez que traigo un trabajo a la ciudad de Murcia. Sí hemos venido de forma más o menos continua a Molina de Segura, a su teatro. Estuve en una mesa redonda en Murcia, y este año sí he tenido la oportunidad de presentar un trabajo, porque muchas veces uno viene y solo habla en las mesas redondas. Generalmente el trabajo habla mejor que uno de su propia visión.
- Algunos detalles sobre vuestra compañía, el origen.
Es una compañía grande, con diez actores, dos técnicos y funciona en Quito (Ecuador), nace allí. La particularidad es que la compañía está compuesta por gente de diferentes países de América Latina y de España (dos argentinos, una española, dos ecuatorianos, un chileno, etc.). El origen de la compañía fue en los años 80, y partir de entonces nunca ha dejado de trabajar, y ha conseguido una serie de infraestructuras en Quito de manera independiente. Es un grupo que tiene la particularidad de recoger algunas de las premisas del teatro independiente de mediados del siglo pasado, y hacerlas posibles en nuestra contemporaneidad; así, por ejemplo, es un grupo con un espacio propio, y genera y crea a partir de su propia iniciativa.
- Además, trabajas los textos…
A partir de mediados de los 90 comienzo a escribir los textos. Fundamentalmente soy actor, siempre lo digo, paradójicamente no destaco mucho como actor, y son los textos los que se comienzan a representar en toda América Latina por diferentes grupos y a propagarse en América Latina.
Tardamos bastantes años en escribir los textos, pero al final lo hicimos con bastante éxito, en el sentido de ser leídos en diferentes países de América Latina.
- Actualmente, ¿los montajes que realizáis son sólo textos elaborados por ti?
No, siempre digo que no hay que ser fanático de nada, y menos de mí mismo. Fomentamos bastante la diversidad, el trabajo de otros autores y de otras maneras de hacer teatro. Así, hemos trabajado otros autores como Beckett, Brecht, Valle Inclán, etc.
- ¿Cómo surgió el proyecto de “La razón blindada”?
Fue debido a una serie de circunstancias, que hicieron posible que ese texto se realizara. Me habían pedido de CELCIT de España, de Almagro, una mirada sobre “El Quijote” para el festival de teatro clásico de Almagro. Y coincidió con un viaje previsto a Patagonia, para realizar una investigación sobre cómo realizaban teatro los presos políticos. En la Patagonia, en una cárcel que está allí, que en los años 70 era una cárcel dedicada a los presos políticos. Yo estaba allí haciendo esta investigación y de pronto me llamaron de Almagro para esto, y se me fue ocurriendo abordar la mirada sobre “El Quijote” a partir de la visión de los presos.
- Posteriormente, una vez elaborado el texto, ¿cómo se desarrolló el montaje? ¿Qué procedimientos usáis normalmente en los procesos creativos?
Trabajo mucho con los actores, especialmente cuando soy yo el que escribe los textos. Necesito ser cuestionado desde algún lado para contrastar esa imagen previa que tienes de la puesta en escena y que te has creado al escribir el texto. Escribir el texto no debe presuponer tener un plan previo de puesta en escena, sino que la puesta en escena debe nacer de la relación que se establece con los actores.
En este caso, el trabajo que se realizó con el otro actor (Gerson Guerra) fue muy intenso: trabajamos entre Gerson, una directora de actores y yo. Nos encerramos durante 3-4 meses, y fuimos elaborando este discurso escénico que no tenía nada que ver con el texto; si tú lees el texto, no hay ningún apunte escénico en él, sólo están las palabras y algunos apuntes de atmósfera, pero el trabajo real, es decir, la escritura definitiva del espectáculo nace de ese periodo de trabajo posterior al texto. Aunque no siempre es así en los textos que escribo, a veces los elaboro con las actrices y con los actores. No siempre un texto teatral es el punto de partida. También realizamos ejercicios de indagación, de investigación, que nos dan pie a la gestación posterior de un espectáculo.
- ¿Surgen por lo tanto cambios del texto?
Muchísimos. Tal es así que yo voy cambiando el texto a medida que el espectáculo se va haciendo. Para mí el espectáculo termina de realizarse en la última función.
- En esta obra se utiliza bastante la teatralidad entendida desde un punto de vista cómico, un trabajo que parece interesante. ¿Se trata de mera comicidad o hay un efecto de distanciamiento?
Lo cómico es muy llamativo, porque el tema es bastante trágico. A mí algo que me enseñó una vez una maestro de teatro latinoamericano, que nos puso un ejercicio como si fuéramos unos presos que estábamos varios días sin comer, entonces el ejercicio consistía en que imagináramos que nos ponían un plato de sopa delante; claro todos tomábamos exageradamente el lado dramático de la situación, temblando con el plato de sopa entre las manos, y él nos dijo que un preso jamás tomaría la sopa de esa manera, porque se le derramaría toda.
Con los años y realizando nuestro trabajo, “La razón blindada” recuperaba ese apunte de este maestro, sobre todo por la razón que tenía de que la mirada desde afuera es casi siempre más dramática, sobre todo si se trata de un acontecimiento como éste. Sin embargo, cuando yo le pregunté a los presos políticos por qué ellos hacían esta representación teatral dentro de la cárcel, me dijeron que para reírse, porque la risa es una emoción tan legítima como el llanto. Lo que ocurre es que la risa está devaluada en nuestro tiempo, la risa inteligente, no la risa de la comedieta, ni la risa de lo intrascendente, que es necesaria, pero que yo digo que ha inundado en exceso la escena contemporánea. Yo abogo por una risa más inteligente, más liberadora, una risa menos condicionada porque te tienes que reír, sino porque realmente es necesario reírse para alcanzar un poco la alegría, que es un poco el trasfondo del teatro.
- ¿Existe trabajo de improvisación tanto en los procesos previos como en la propia representación?
Existió. En los primeros tiempos, improvisábamos bastante durante las funciones, pero ahora improvisamos cada vez menos. Esta obra debe tener por lo menos, desde que se hizo por primera vez en el 2004, debe tener más de 200 representaciones. Entonces ya no tenemos el brío improvisador de los primeros años, pero siempre hay algo de todo aquello. Hay una especie de alegría que establece entre los dos cuando la hacemos, una especie de energía donde nuestras personalidades se diluyen en los personajes, nos divertimos, nos reímos, y muchas veces el público capta eso, y participamos de esta alegría, que es una alegría liberadora como te dije anteriormente.
- En cuanto al espacio del Centro Párraga, me parece interesante como espectador la disposición desde lo alto del público, para poder ver todo el movimiento que realizáis con las mesas y las sillas.
Normalmente este tipo de espacio es el mejor. Pero no siempre es así, a veces te toca un escenario a desnivel, y el espectador debe mirar desde abajo a los actores y tiene otra perspectiva. Sin embargo, aquí en este espacio, primero se producía el alejamiento necesario entre escenario y público, que la escena transcurriera como un mundo un poco alejado de ti, de esa forma desde arriba se puede ver el diseño escénico, visto desde la perspectiva en que lo ve un guardia. Esto lo trabajamos a propósito, porque la simetría en el espacio se ve como si se estuviera mirando desde arriba. Por ello, este espacio estuvo muy bien para eso.
- El festival trata los temas del mestizaje intercultural…
Lo que te decía al comienzo, nosotros en los años 80, antes de que todo este discurso sobre los mestizajes culturales tuviera más presencia, nosotros ya lo teníamos bastante claro, lo intuíamos. Nuestro grupo, a diferencia de los grupos de esa época, que estaban inscritos en la ideología política, proponía un espacio de diferencias, un espacio donde se produjera un cruce de culturas, pero no como un enunciado sino como lo que realmente portas tú de tu experiencia y cómo produces con otro que viene de otro lado un tipo de trabajo artístico. Esto lo decíamos porque veníamos cada uno de diferentes países. El grupo Malayerba es uno de los grupos en ese sentido paradigmáticos, que empieza ya así en los años 80, planteando un acercamiento donde se revaloriza la diferencia entre unos y otros, ni siquiera la técnica es uniforme a los actores, sino que cada actor puede trabajar a partir de su antecedentes y a partir de sus influencias culturales. Así, en Malayerba puedes ver diferentes técnicas de interpretación, de ninguna manera el grupo ha hecho tabla rasa sobre la técnica a emplear, sino que hay actores más interesados por la cuestión corporal, y otros más stanislavkianos, interesados en el trabajo específicamente de las emociones, por darte un ejemplo, y actores que vienen de una cultura oral frente a otros que vienen de una formación académica.
- Otro tema interesante para el festival es el de la inmigración, que tú también has tratado ampliamente en tus textos.
Hay algunos temas recurrentes en el mundo de Malayerba. Uno es el exilio. Otro es la memoria y la necesidad de la reconstrucción o de jugar a partir de la necesidad de reconstruir a partir de un ejercicio de la memoria. Otro de los temas es la migración. Y sobre la migración y el exilio, escribí tres obras: la primera fue “Flores arrancados a la niebla”, que se presentó en este festival el año pasado, en un montaje dirigido por Pepe Bable; “Nuestra señora de las nubes”, que es un trabajo relacionado con el exilio, la migración y la memoria; y “Donde el viento hace buñuelos”, que es un trabajo más radical sobre el exilio, más radical en el sentido de que si en una primera obra se plantea la configuración del exilio, en la segunda los personajes están definitivamente exiliados, en la tercera obra existe una dispersión total del exilio. No son obras optimistas sobre el exilio, porque el exilio es un estado bastante deplorable del ser humano y un castigo terrible que no se debiera aplicar a nadie, es el castigo que equivale a la muerte desde mi punto de vista. En estas tres obras se aborda de forma específica el tema del exilio, en otras obras se ha tratado el tema de la depresión, y en otras el problema de la cultura.
- Como dramaturgo, ¿qué consideras más importante: lo que has leído y aprendido, o lo que has vivido?
Yo creo que es mucho más interesante hablar de lo que uno ha vivido, porque lo que has vivido es algo relacionado con lo propio, que no te lo va a dar ninguna técnica de escritura, ningún libro. Uno puede escribir muy bien en la universidad, siendo consecuente con todos los cánones para escribir bien teatro, pero una obra escrita desde la vida, te hace vivir más intensamente el hecho teatral, y además ese cuento, el cuento de tu vida, sólo lo puedes contar tú, y no hay una técnica que te ayude a eso, sólo la indagación de tus propios materiales que aportan un resultado propio, tuyo, y eso es mucho más interesante, pienso, que el estudiar técnicas dramatúrgicas por ejemplo. Ahora bien, es cierto que esto es también aplicable al mundo de la interpretación: las escuelas tienen limitaciones, no pueden enseñar todo, las técnicas para vivir no te las enseñaron en una escuela de teatro. A vivir tienes que enfrentarte tú solo y sacarle partido a la vida, desde el punto de vista de la sensibilidad, verla y vivirla de una manera diferente.
- ¿Cuál es tu opinión en referencia a la situación del teatro latinoamericano hoy día?
América Latina es un territorio inmenso. Creo que hay regiones en América Latina y creo que estas regiones tienen características propias, aunque yo soy un trasplantado, porque nací en Argentina, viví en otros países de América Latina y finalmente me establecí en Ecuador. Lo que te voy a decir es bastante arriesgado: podríamos decir que existe una dramaturgia del cono sur (Argentina, Uruguay, Chile), una dramaturgia de los Andes (Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela), una dramaturgia portuguesa (Brasil) y una dramaturgia centroamericana. En cada uno de estos territorios se escribe de manera diferente. Si hay algo común, es lo diverso, es una suerte la presencia de tantas diferencias dramatúrgicas. Existe una gran diferencia entre lo que se realiza en Argentina y lo que se hace en Colombia, hay bastante distancia. No es que una sea mejor que otra, sino diferente, una realidad diferente. La dramaturgia tiene esa conexión con el entorno, surge dentro de una comunidad determinada.
- Proyectos futuros…
Terminamos de hacer un trabajo por primera vez de un autor no teatral, un hombre que se llamó Pablo Palacio, que escribió en los años 30 unos cuentos bastante raros. Es uno de los iniciadores del cuento fantástico en América Latina. Escribió de manera muy extraña, unos cuentos bastante perturbadores e inquietantes, que nos llamó mucho la atención, por el olvido en el que cayó este escritor. Hemos recuperado su trabajo, y hemos creado un trabajo nuestro que se llama “Luz suave color blanco”, que es el trabajo con el que vendremos el año que viene a España de gira. Es un trabajo muy diferente, ya que hemos abordado un autor literario a partir de una dramaturgia, podríamos decir más bien un entretejido dramatúrgico; en esta ocasión, la particularidad es que cada actor y cada actriz realizó su texto, pero lo hizo a partir de un taller dramatúrgico, de unas premisas dramatúrgicas que yo di. Finalmente, yo hice el entretejido definitivo de esas diferentes dramaturgias. Y ha resultado un trabajo muy bonito, me parece muy interesante.